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Panorámica de Alconchel desde el castillo de Miraflores. JUAN MIGUEL MÉNDEZ PEÑA
«Joaquín era el mejor vecino que uno podría tener, por su sencillez y por su bondad»

«Joaquín era el mejor vecino que uno podría tener, por su sencillez y por su bondad»

El veterinario de Alconchel fallecido ayer en accidente laboral será enterrado este miércoles en Almendralejo, en cuya Parroquia de Nuestra Señora de la Purificación será el funeral a las 11.00 horas

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Miércoles, 31 de enero 2024, 09:53

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Los vecinos de Alconchel han acogido con suma tristeza la muerte del veterinario local Joaquín Pereda Iribarnegaray, que perdió la vida este lunes en la finca La Zarcita mientras asistía a una vaca ciega que le dio un golpe mortal en la cabeza.

«Ha tenido muy mala suerte», era la expresión que más se repetía anoche entre los amigos y ganaderos que se acercaron al Centro de Salud de Alconchel al conocer el fatal hecho fortuito que le arrebató la vida.

Pese a que llevaba poco más de un lustro en la localidad como veterinario, se había ganado el cariño y el respeto de toda la vecindad, especialmente de quienes por motivos profesionales recurrían a él para que les prestara sus servicios sanitarios a animales. «Joaquín era un vecino buenísimo, el mejor que cualquiera podría tener, porque no se le veía maldad y era alguien muy sencillo», declaraba a HOY Alconchel el que ha venido siendo su vecino colindante en la calle Callita, donde había estado residiendo en régimen de alquiler.

Era frecuente verle tras las jornadas de trabajo en el campo en los establecimientos hoteleros de la localidad, y en la conocida Bodega de Chindo, donde era un habitual. «Le vamos a echar mucho de menos», comentaban hoy sus amigos de Alconchel, que destacaban de él que «se hacía querer».

Su sencillez y cercanía había hecho que gozara de gran simpatía entre el vecindario y que, aunque no tuviese raíces familiares en Alconchel, finalmente optara por quedarse a residir en el municipio. Recientemente, incluso, había adquirido en propiedad una casa en la calle Clavellinas, dado que ya estaba afincado y plenamente integrado en la localidad.

El destino y la mala fortuna han querido que perdiera la vida en un momento en que se había encontrado su felicidad en Alconchel.

Tras la autopsia practicada en el Instituto de Medicina Legal, en Badajoz, finalmente la familia ha optado por enterrarlo en Almendralejo, donde había pasado gran parte de su vida. El funeral será este miércoles, 31 de enero, a las 11.00 horas en la parroquia de Nuestra Señora de la Purificación de Almendralejo.

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