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Detalle del mural recién instalado en la base del retablo de la ermita de la Soledad de Alconchel. JUAN MIGUEL MÉNDEZ PEÑA
Instalado un mural de azulejería artística en la base del retablo de la ermita de la Soledad

Instalado un mural de azulejería artística en la base del retablo de la ermita de la Soledad

Realizado por Cerámica Artística Villanovense, la obra realza el atractivo artístico y patrimonial de esta capilla presidida por la Virgen de la Soledad

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Viernes, 11 de agosto 2023, 20:58

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El pasado 11 de junio, día en que se celebró la procesión del Corpus Christi en Alconchel, fue dado a conocer a la feligresía el mural de azulejería artística que se ha colocado en la ermita de la Soledad que, además de aportar un nuevo atractivo artístico al propio templo, sirve para mantener en condiciones dignas y sin humedades la predela o sotabanco (parte inferior del retablo), ya que la antigüedad y la fábrica de las pareces hacía que aflorara el salitre que provocaba caídos y la necesidad de estar constantemente pintándolo.

El mural, que tiene unas dimensiones de 2,40 metros de ancho por 1,125 metros de ancho, se ubica, por tanto, justo detrás del altar de mármol, por lo que para poderse admirar mejor hay que situarse justo delante detrás el propio altar y a las puertas de la sacristía.

Realizado por Cerámica Artística Villanovense, del artista local Ángel Vicente Pérez, el mosaico está compuesto por 105 azulejos pintados a mano en tonos azules, amarillos y ocres, propios del estilo portugués, además de una moldura azul cobalto que bordea el mural.

El centro lo ocupa el busto de una sencilla Virgen María, sin abalorios, que se adivina Dolorosa, en actitud orante y adorando la Sagrada Forma. A partir de esta imagen, rodeada por motivos arquitectónicos, florales, animales y humanoides, se extiende hasta sendos laterales en idéntica simetría el resto de la composición, que en su conjunto diferencia tres partes o calles separadas por columnas torneadas: la central, ya mencionada, protagonizada por la Virgen, y dos laterales con ángeles o querubines; el de la izquierda porta un óvolo con el símbolo 'JHS' o 'IHS', que es la abreviatura del nombre de Jesús (J, Jesús; H, Hombre; S, Salvador), mientras que el de la derecha porta otro óvolo con el anagrama de la Virgen 'AM' ('Ave María').

Antes de la colocación del mural tuvo que realizarse previamente una obra menor para enderezar y enlucir el muro sobre el que se asienta el retablo de madera del siglo XVIII, presidido por la Virgen de la Soledad, y que con los años también requiere una revisión para restaurarse, por tratarse de una joya del patrimonio artístico y religioso de la localidad.

Arriba, mural recién sacado del horno, visto frontalmente. Abajo, detalle durante su fase de elaboración, y panorámica del retablo de madera con la hornacina antigua con los restos de pinturas orginales. JUAN MIGUEL MÉNDEZ PEÑA
Imagen principal - Arriba, mural recién sacado del horno, visto frontalmente. Abajo, detalle durante su fase de elaboración, y panorámica del retablo de madera con la hornacina antigua con los restos de pinturas orginales.
Imagen secundaria 1 - Arriba, mural recién sacado del horno, visto frontalmente. Abajo, detalle durante su fase de elaboración, y panorámica del retablo de madera con la hornacina antigua con los restos de pinturas orginales.
Imagen secundaria 2 - Arriba, mural recién sacado del horno, visto frontalmente. Abajo, detalle durante su fase de elaboración, y panorámica del retablo de madera con la hornacina antigua con los restos de pinturas orginales.

El párroco de Alconchel, José Corrales Guisado, ha promovido en los últimos meses también la pintura del interior y el exterior de toda la capilla. Mientras tanto, la Virgen de la Soledad ha estado instalada en la hornacina de San Juan Bautista, a la entrada de la iglesia, donde ha estado desde Semana Santa.

Con el traslado de la Venerada Imagen otra vez a su capilla, se ha abierto de nuevo al culto el pequeño templo, donde también han podido apreciarse restos unas pinturas artísticas poco conocidas que datan de finales del siglo XVII en una hornacina muy anterior a la instalación del propio retablo y que se mantienen de forma testimonial, aunque tapadas con un telón, que realza la talla mariana titular.

Las misas en la capilla de la Soledad suelen celebrarse los miércoles, a las 9.00 horas en verano y a las 19.00 horas en tiempo invierno.

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